Empezaré el post explicando el inicio de esta sección llamada Mi relación con el médico. Estamos acostumbrados a ir a las revisiones médicas, que nos indiquen un tratamiento a seguir, firmar un informe y eso es el final de la consulta, ¿siempre tiene que ser así?

Al escribir estas líneas recuerdo una conversación que mantuve con una coach oncológica cuando empecé mi tratamiento de inmunoterapia. Estábamos tomando un café en Coruña y le dije que tenía muchas dudas sobre los tratamientos que me indicaban los médicos ya que algunos de ellos me aconsejaban una quimioterapia y otros decían que no funcionaría para mi tipo de tumor. Le pregunté ¿Qué podía hacer yo? Al fin de cuentas era periodista y no tenía formación sanitaria. Ella me respondió que no siempre había que asentir, que a veces se puede investigar, preguntar por una segunda opinión y decirle al médico que no estás de acuerdo con el tratamiento que te ofrece. Al principio pensé que no tenía sentido ¿realmente era posible llegar a un acuerdo con un médico? pero con el paso de los años le di la razón.

Ella me respondió que no siempre había que asentir, que a veces se puede investigar, preguntar por una segunda opinión y decirle al médico que no estás de acuerdo con el tratamiento que te ofrece.

Es un tema delicado pero para empezar creo que sería un error decir que no a un tratamiento u operación si funciona por el mero hecho de tener miedo. El miedo es el peor enemigo en esta enfermedad. Dicho lo cual, sí que considero que si no estás conforme con la explicación de un médico o con el tipo de operación o tratamiento que te indique deberías buscar una segunda opinión. Es muy importante confiar en tu oncólogo y cirujano y no dudes en seguir buscando el profesional que más te convenza hasta encontrarlo. En el siguiente post escribo algunas indicaciones de cómo hacerlo. Por otro lado si estás en medio de un tratamiento oncológico y crees que tu cuerpo no aguanta la dosis o los efectos secundarios son muy duros no dudes en pedir que te reduzcan la dosis o que te dejen hacer alguna parada. Es tu cuerpo y si bien hay que pasar por los tratamientos aunque sean duros también tenemos derecho a tener calidad de vida, a ir a la boda de un familiar sin estar destrozados o a poder tomarnos unas vacaciones y salir de casa.