—Sí…No hay duda, tienes una masa de 13 x 7 cm en el muslo derecho.

— Vale —comenté. En ese momento no reaccioné. Menos mal que mi padrino lo hizo por mí. (en la sección de consejos escribo un post sobre ir con alguien cuando nos hacen una ecografía).

—¿Y qué tiene que hacer? —le preguntó al radiólogo.

—Una resonancia magnética para que se vea con más claridad. Si quieres le puedo dar cita para mi consulta en Orense este jueves. —Era lunes y estaba en Chaves, al norte de Portugal.

—Sí por favor, apúntala ahora, cuanto antes mejor —afirmó.

Salimos del hospital y fuimos a tomar café con mi tia.

—¿Qué tal ha ido? —preguntó ella.

—Bueno… se ha confirmado que tiene una masa de 13 x 7 cm en el muslo derecho —le respondió mi padrino y tiene que hacerse una resonancia magnética para ver las imágenes con nitidez.

—Pero tener una masa no es algo malo, ¿no?…. Es decir ¿no es un tumor? —solo pronunciar esa palabra me daba escalofríos.

—Un tumor sí que es, ahora falta por saber si es bueno o malo. Intenta relajarte, hasta dentro de tres días no tienes la siguiente prueba —me dijo.

Volví a casa tranquila pero con la cabeza cansada como si hubiera estado sumisa en un sueño confuso. Empezaba así una retahíla de pruebas de las que sin saberlo desde aquel momento formarían parte de mi vida.