En esta entrada el voluntario coruñés César Charlón Rico  nos explica su experiencia como voluntario para la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) trabajando con pacientes oncológicos

P: ¿Qué le llevó a hacerse voluntario?

Pues la verdad es que desde siempre me gustó colaborar y echar una mano en todo lo que puedo. Llevo más de media vida realizando labores de voluntariado, este año cumpliré los cincuenta, por lo que ya llevo un tiempo de voluntario. Siempre he creído que se puede ayudar dedicando parte de tiempo a los demás, ciertamente hay muchos campos distintos en los que actuar y en los que hay muchas carencias, de todo tipo. Tengo un carácter muy abierto y soy una persona muy positiva, aunque realista, me gusta el trato directo con las personas y poder prestarles mi apoyo en momentos difíciles, para los fáciles sobra gente, creo que por mi forma de ser soy capaz de animar a los demás.

P:¿Por qué?

Porque creo que hay muchas carencias que debieran de estar cubiertas y que no lo están, creo que si todos aportásemos parte de nuestro tiempo para alguna causa, cada uno a la que más le guste o con la que más se identifique, sin duda mejoraríamos mucho como sociedad.

 P¿Como encontró a la AECC y cómo fue su experiencia personal?

 La AECC la encontré hace ya unos cuantos años cuando acudí para formar parte de su programa para dejar de fumar, yo era un fumador empedernido y acudí a este programa para intentar dejarlo. Ciertamente no lo logré la primera vez, pero años después volví a repetirlo y fue la definitiva, llevo unos quince años limpio de malos humos, sin duda una de las mejores cosas que hice y recomiendo el programa a los fumadores que se estén planteando dejar ese mal vicio, porque es realmente efectivo, se lo recomendaría a todos los fumadores, pero ciertamente mejor a los que tienen en mente abandonarlo, dado que hay momentos en los que uno ni se lo plantea, aún sabiendo lo dañino que resulta. Esos fueron mis primeros contactos. Pero no fue hasta hace seis años que me involucré más con la AECC, haciéndome voluntario y empezando a ir la Centro Oncológico de Galicia todas las semanas. Entré formando parte de un servicio que se presta en este Centro y que se llama El Carrito Don Amable, se trata de ir por las distintas estancias del Centro, consultas, salas de Quimioterápia, Radioterápia, etc., ofreciendo un café, galletas, zumo, infusiones, etc. a quien le apetezca, y sobre todo a dar un poco de compañía a los enfermos y familiares. Una vez terminado el recorrido subía a las habitaciones a estar un poco con los ingresados y sus familias. También he ido a domicilios de afectados de cáncer a dar un poco de respiro familiar.

Mi experiencia personal fue muy positiva tanto con los enfermos, como con los familiares y también con el Centro, no tanto con la AECC, estuve colaborando con ellos cuatro años, pero no volvería a hacerlo, ni recomendaría a nadie que lo hiciese.

P:¿Puede relatarnos las experiencias vividas en su voluntariado y si lo recomienda a otras personas?

Mis experiencias como voluntario mayormente han sido relacionadas con el trato con las personas, las relaciones sociales. He estado en programas de Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas, personas en la última etapa de la vida, dentro de los Cuidado Paliativos. Programas dirigidos a personas mayores, dinamizando grupos y ayudando a relacionarse. Personas con enfermedades Oncológicas, etc. De todas ellas he aprendido mucho, ciertamente recomiendo el voluntariado a todo el mundo, no hay nada más bonito que ayudar a los demás, donar parte de nuestro tiempo, algo tan valioso y que muchas veces despreciamos, sin duda el voluntariado  te ayuda a ser mejor persona y sobre todo a ser más consciente de la vida, de las prioridades, de lo que verdaderamente es importante, uno aporta mucho pero lo recibe de vuelta  con creces, siempre digo que el voluntariado debía de ser obligatorio, pero evidentemente entonces dejaría de ser voluntariado, pero me refiero a que sería muy bueno que todo el mundo fuese consciente de lo que es la vida y que aprendiese a valorar lo verdaderamente importante, sería muy bueno para toda la sociedad, funcionaríamos de otra manera, animo a todo el mundo a realizar voluntariado, en la Organización que quiera y en el campo que quiera, pero que lo haga, recibirá mucho más de lo que da.

También es verdad que creo que, en general, las Organizaciones deberían de filtrar bien el voluntariado, no todos valemos para ser voluntarios, ni para todos los campos, pero no pasa nada por eso,  y sobre todo formarlo, ofrecer una formación de calidad, es indispensable para todo, para cuanto más cuando se trata con personas en situaciones muy vulnerables, enseñar a saber estar, es fundamental, saber escuchar, saber observar, mucha veces es mejor estar callado que decir algo que, aunque parezca una tontería, puede afectar muchísimo a la persona que tienes enfrente y que está pasando por una situación muy complicada. Se tiende mucho a vender números, tenemos no sé cuantos colaboradores, voluntarios…… ayudamos a no sé cuantos enfermos o familias…… números y más números, más calidad es lo que hace falta. Tristemente  uno no puede ser voluntario individual, tiene que pertenecer a alguna Organización y se peca mucho en general de vender números. Pero insisto, animo a todo el mundo a que realice voluntariado, además las cosas para cambiarlas hay que estar en el meollo y en la Organizaciones hay mucho que mejorar.

P:¿Cómo describiría su experiencia tratando con pacientes con cáncer?

Pues muy enriquecedora en general, mentiría si dijese que siempre ha sido fácil, algunas situaciones son muy duras y son difíciles, pero de todas he aprendido. El cáncer es una enfermedad que de alguna manera nos toca a todos, algún conocido, algún familiar, a uno mismo, pero a pesar de intentar normalizarlo en muchos casos sigue siendo una palabra tabú, hay mucho trabajo aún por hacer. He pasado muchas horas con pacientes, algunas veces hablando, otras riendo, otras simplemente escuchando, otras en silencio, personas en momentos de mucha ira, muchas situaciones, todas muy distintas, pero todas muy iguales al final, distintas como las etapas de la enfermedad, como las etapas de la vida al fin y al cabo, pero todas con una gran lección aprendida. El tiempo es muy importante y no se recupera, todo puede cambiar en un instante, hay que aprovechar el tiempo en cosas y personas que de verdad valen la pena. He aprendido mucho con enfermos de cáncer.