El nuevo aeropuerto internacional de Doha

La jugada de Qatar 2022: súper inversión en infraestructura

El nuevo aeropuerto internacional de DohaHabrán de pasar décadas, quizás siglos, para que el mundo recuerde lo elocuente y suntuoso de su existencia. El tiempo será quien tenga la última palabra. Por ahora, toneladas de hormigón y acero esconden las apuestas arquitectónicas de un país que se niega a ser recordado únicamente como un gigante del gas y del petróleo, el oasis de las grandes fortunas. Qatar quiere abrirse al mundo. Su escaparate será la Copa Mundial de Fútbol. El gran evento ya tiene fecha: 2022. Comienza la cuenta atrás. El emirato se la juega. Sus grandes ases ya están sobre la mesa: faraónicas obras de ingeniería comienza a ver la luz. Todo ha de estar impoluto para su puesta de largo.

 Por tierra, mar y aire

 El rápido crecimiento de Qatar ha saturado sus principales vías de comunicación y transporte. El primer síntoma lo padecía el aeropuerto: se quedaba pequeño ante la feroz expansión de la aerolínea estatal, Qatar Airways. La compañía ya opera en más de 140 destinos internacionales con una flota de aviones integrada por cerca de 160 aeronaves, según informa el director ejecutivo del grupo, Akbar Al Baker.

Ante este apabullante éxito, el emirato lo tuvo claro. Qatar Airways pasaría a operar en un nuevo escenario acorde a sus cifras. Un escenario apoteósico, colosal en el que habrían de invertirse 15.000 millones de dólares. Comenzaba a fraguarse el Nuevo Aeropuerto Internacional Hamad, el segundo mayor aeropuerto en tráfico de pasajeros del golfo Pérsico después de Dubai. Ni siquiera el terreno fue obstáculo para una ejecución de proporciones inmensas. Tal es así que el 60% de sus 29 km2- una extensión equivalente a un tercio de la capital catarí- han sido arrebatados al mar.

 Fuente: HOK International

Fuente: HOK International

Tampoco su diseño fue un tema menor. El prestigioso estudio HOK International fue el encargado de dar forma al nuevo aeropuerto de Qatar. Los bocetos llegaron desde San Francisco, Estados Unidos. Techos ondulados como las olas del mar o las dunas del desierto, palmeras y otras especies vegetales autóctonas recrean la identidad del país al que unos llegan y del que otros se despiden. Una identidad donde la religión juega un rol principal que también ha sido representado en este gigantesco aeropuerto a través de una mezquita.

Fuente: New Port Project (NPP)

Fuente: New Port Project (NPP)

Otra de las joyas con las que el emirato pretende deslumbrar al mundo es el nuevo puerto de Doha, un empujón a la industria de la exportación con el que dar respuesta a las necesidades comerciales del país. Se trata de un megraproyecto que, además del puerto prevé construir una nueva base para las Fuerzas Navales y una zona económica que será conocida como QEZ3 (Qatar Economic Zone 3). Un conjunto portuario cuyo coste se estima en 7.400 millones de dólares y cuya inauguración se prevé para 2016.

Un proyecto para la ciudad

Si resulta vital conectar Qatar con el resto del mundo, no menos importante es unir las puertas de acceso al país con su epicentro: la capital. Una idea sencilla que, al materializarse, sirve para poner en marcha otro proyecto de gran envergadura: el metro de Doha.

Fuente: Qatar Railway

Fuente: Qatar Railway

Cuatro líneas serpentearán el mapa de Qatar. Será en 2026, fecha en la que se habrán terminado las obras de toda la red proyectada. Cubrirán el área metropolitana de Doha y conectará con los principales centros de población. Funcionará principalmente bajo tierra, salvo en la periferia, donde las líneas operarán a nivel del suelo o elevadas. Según Abdullah al-Subaie, director gerente de Qatar Railways Company, el proyecto costaría al país 36.000 millones de dólares. Se emplearán 1,2 millones de toneladas de hierro en su construcción.

No obstante, la primera fase habrá concluido tres años antes de tan esperada efeméride. Para finales de 2019, el Metro de Doha tendrá en funcionamiento 37 estaciones y más de 86 kilómetros de vía. En 2026 se completará el proyecto sumando 70 nuevas estaciones y más de 140 kilómetros de vía.

Las dos principales estaciones estarán operativas en la primera fase. «Msheireb Station», en el corazón de Doha, será el eje de toda la red, el gran intercambiador. En ella confluirían tres de las cuatro líneas: la roja, la verde y la dorada. «Education City Station», por su parte, está llamada a convertirse en el punto de encuentro de todos los pasajeros que circulen en ferrocarril. Unirá el tren de alta velocidad y el tren de larga distancia -dos megaproyectos ferroviarios ya en marcha- con el centro de la ciudad.

Qatar no escatima en recursos para demostrar al mundo que no le faltan méritos para ser la sede de la Copa del Mundo en 2022. Los proyectos en marcha y los ya concluidos son apenas una muestra del interés de este país del Golfo Pérsico por convertirse en referencia internacional. Billones de dólares y toneladas de materiales son testigos de este propósito.

Irán entra a competir en el sector energético con el mayor exportador de gas: Qatar

Qatar, ¿un modelo a seguir para un nuevo Irán?

Parecía una quimera. Una asignatura pendiente. Más de 30 años  fueron necesarios para que un presidente estadounidense pudiese pronunciar estas palabras: «Hemos frenado la expansión de las armas nucleares en Oriente Próximo». Con esta afirmación, Barack Obama anunciaba el acuerdo histórico que ponía fin a la posibilidad de que Irán desarrolle su propio arsenal nuclear. Un hito plasmado en cien hojas con más de ochenta anexos marca el comienzo de una nueva era. «Una vez resuelta esta crisis innecesaria emergen nuevos horizontes para centrarnos en desafíos compartidos», anticipaba Hasán Rohaní, presidente iraní, en Twitter.

Pero no es un acuerdo gratuito. A cambio de reducir su capacidad para enriquecer uranio y plutonio – los elementos básicos para el desarrollo de la bomba atómica-, Irán regresa al escenario internacional. Para ello, será sometido a un intenso régimen de inspecciones que servirán para medir su compromiso. De forma gradual y, en la medida en que cumpla con lo pactado, las sanciones que ahogaban al régimen desaparecerán. Eso sí, no contemplan un paso atrás. Si Irán incumple, las sanciones volverán a ponerse en marcha. Es el precio acordado por el grupo internacional 5+1 -los miembros permanentes del Consejo General de la ONU- y Alemania.

El regreso de Irán al tablero internacional pone en jaque sectores estratégicos de la economía mundial. Imposible obviar que se trata de la cuarta mayor reserva de petróleo del mundo -150.000 millones de barriles- y la segunda mayor reserva de gas natural del planeta. ¿Qué cabe esperar?

Irán, ¿jaque al gas qatarí?

La futura irrupción de Irán en el mercado energético internacional supondría una reordenación de las rutas de abastecimiento. Se presenta como un aliado perfecto para una Europa Occidental fuertemente dependiente del gas ruso. Pero no hay que perder de vista a Qatar: el principal exportador mundial de gas natural licuado (GNL) con el 31% del total de las exportaciones mundiales en 2014, según un informe elaborado por Qatar National Bank. De acuerdo con este estudio, la región Asia-Pacífico es el mercado preferente del gas qatarí con el 72% de las exportaciones. Esta fuente de energía -limpia y cuyo transporte es más barato al no depender de interminables gasoductos- también seduce a Occidente.

El levantamiento de las sanciones abre las puertas del mercado internacional del gas a Irán. Sus reservas, las segundas más importantes del mundo -por detrás de Rusia- entrarían a competir directamente con Qatar. El principal inconveniente con el que tendría que lidiar Irán sería la fuerte inversión en infraestructura para la producción de gas natural licuado y su transporte.

Según la Agencia de Calificación Global Fitch, Irán tardaría cinco años en desbancar a Qatar y convertirse en el mayor exportador de gas del mundo. Es el tiempo que necesita para aumentar la producción, escuchar las propuestas de inversión de las no pocas compañías extranjeras que pujan por hacerse hueco en un mercado que se antoja más que prometedor y ver concluidos los principales gasoductos que conectarán con el viejo continente.

En 2020 TANAP (Anatolia Gas Pipeline Project) podría cambiar la geopolítica del gas en Europa. Es la alternativa a los gasoductos rusos, pues todas las rutas de gas procedentes de Asia atraviesan necesariamente este país. Irán estudia unirse al proyecto de gasoducto que discurre a lo largo de 1.850 kilómetros desde la frontera de Grecia hasta la de Georgia, donde enlazará con el futuro gasoducto del sur del Cáucaso, procedente del mar Caspio. Lo adelantó en mayo Mohsen Pakaein, el embajador iraní en Azerbaiyán. «Estamos analizando la posibilidad de comprar en equidad la tubería si alcanzamos nuestros objetivos de producción en 2018».

Hacia dónde mira Qatar

Si bien es cierto que a largo plazo Irán planea desarrollar su potencial energético, no menos evidente resulta que Qatar avanza en otras direcciones. Basta ojear sus últimas cifras macroeconómicas para darse cuenta de que el país con la renta per cápita más alta del mundo -83.000 dólares al año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)- ya no centra su crecimiento económico en el gas o el petróleo. La baza que juega el emirato se resume en la diversificación: una estrategia con la que pretende amortiguar la caída de los precios en el sector energético.

Según los datos publicados por el Ministry of Development Planning and Statistics (Ministerio de Planificación y Desarrollo de Estadísticas), en el primer trimestre de 2015 la economía qatarí creció un 4,1% respecto al año anterior. Un crecimiento en el que la construcción, los servicios financieros, la industria manufacturera y el sector servicios fueron los verdaderos protagonistas. Los proyectos de infraestructura a gran escala -metro de Doha, nuevas carreteras y autopistas o la expansión del aeropuerto internacional de Hamad- son el motor de la economía qatarí. Por su parte, el sector de los hidrocarburos se contrajo un 0,1% como consecuencia de la menor producción de crudo y de las paradas de mantenimiento en las instalaciones de gas.

El emirato no se conforma con continuar ostentando el título de más rico del globo. Su objetivo para 2030 es convertirse en referencia mundial de educación y sanidad. La familia real qatarí no escatimará en recursos para llevar a buen puerto lo que se conoce ya como ‘Qatar National Vision2030’. El dinero procedente de la explotación de sus recursos naturales más cotizados se reinvertirá en la creación de un sistema educativo con el que dotar a los estudiantes de una formación comparable a la que se oferta en cualquier lugar del mundo. Ejemplo de ello es la Ciudad de la Educación, un complejo de 14 kilómetros cuadrados que aspira a convertirse en la referencia educativa y de investigación científica y técnica de la región. Entre sus pretensiones también se encuentra el desarrollo de un sistema universal de salud, gestionado de acuerdo a estándares mundiales. El fin último es que todos los servicios sanitarios estén al alcance de toda la población.

Acompañado de las excelentes cifras macroeconómicas, Qatar se enfrasca en un nuevo reto: poner esos resultados al servicio de los qatarís mediante servicios básicos universales.

En colaboración con Belén García Hidalgo

Tatiana Bensa. Facebook

Tatiana Bensa: ¿Dirías que no a ser corresponsal en París?

Conocí a Tatiana Bensa, corresponsal en París de la radio colombiana W Radio, gracias a Juan Pedro Quiñonero, el corresponsal en París del diario español ABC. De ella me llamó la atención que fuera capaz de vivir como freelance en París, una de las capitales más caras de Europa, y la cantidad de distintos medios (televisión, radio y periódico) en los que trabajaba al mismo tiempo. Quedamos en una pequeña cafetería cerca de la Basílica del Sagrado Corazón del barrio de los artistas de Montmartre para tomar café con leche y galletas de chocolate blanco. Y pedirle que me relatara su historia.

Tatiana Bensa: ¿Quién podría decir que no a ser corresponsal en París? 

¿Por qué decidiste ser periodista?

El periodismo es una profesión que me atrajo desde muy temprano. Debía tener unos 15 años cuando pensé por primera vez en ser periodista. En un principio creo que me gustaba la idea de un cierto estilo de vida que uno se imagina: viajes y coberturas por todo el mundo, una aventura nueva cada día, presenciar momentos históricos y contarlos. Luego me fui dando cuenta de que, además de ese aspecto, que puede ser un poco fantasioso, estaba el deseo de comunicar, de contar historias. Una cierta idea del deber de transmitir la información.

¿Cómo fue tu experiencia trabajando en la cadena de televisión Cuatro?

Fue una experiencia muy enriquecedora. En Cuatro empecé mi carrera y aprendí desde cero. Nunca había hecho televisión y tampoco me había imaginado trabajar en ese área del periodismo. Descubrí que el periodismo audiovisual te da muchos elementos para contar una noticia. No solo la palabra, sino también la imagen y el sonido. Hay un gran espacio para la creatividad y es sin duda un medio masivo que permite llegar a muchísima gente. En Cuatro tuve además la suerte de tener unos compañeros de trabajo, excelentes profesionales y muy generosos, que dedicaron tiempo a enseñarme. Trabajar dentro de una redacción puede ser duro pero aún así guardo muy buenos recuerdos de esa experiencia.

¿Objetivo: París?

¿Quién podría decir que no a ser corresponsal en París? Cuando la oportunidad se presentó, no lo dudé ni un minuto. Es una de las capitales más importantes del mundo y donde se genera mucha información ya sea nacional o internacional, política, economía, cultura, moda, deportes. Siempre hay algún tema y París siempre es foco de atención. En lo personal, ya había estudiado toda mi carrera en Francia y vivido algunos años en París, entonces era un terreno conocido y el aterrizaje me resulto menos complicado.

¿Te imaginas volver a Argentina?

No en este momento. Por motivos personales y profesionales. Hace ya 12 años que vivo en Europa y volver a Argentina no sería tan sencillo. Por otro lado, veo a mi país pasando una etapa complicada. Mucha división en el espectro política, una situación económica inestable.

¿Cómo definirías la vida de un corresponsal?

Es muy entretenida pero también requiere una gran dedicación, saber que no hay horarios y muchas veces no hay fines de semana. Uno está permanentemente siguiendo las noticias y como es el único, si pasa algo, te toca salir corriendo a cubrirlo. Más alla de esto, creo que ser corresponsal es una posición privilegiada. Puedes elegir tus temas, proponer, tu opinión y percepción cuentan porque eres la persona que está sobre el terreno. Eres testigo en primera persona de muchas cosas.

¿Crees que la mayoría de los periodistas vivimos en condiciones precarias? ¿Por qué?

Creo que como en otras profesiones también hay un poco de precariedad en la nuestra. Empecé a trabajar hace unos 6 años y me tocó la época en la que, debido a la crisis, ya era muy difícil conseguir un contrato fijo. Conozco a muchos compañeros que acumulan los contratos temporales de meses, semanas y a veces, hasta de apenas unos días. Es una situación poco estable. Como corresponsal, veo que la mayoría de los periodistas solemos ser freelance.

¿Podrías describirnos cómo fue tu situación cuando Cuatro comenzó a cerrar sus corresponsalías?

Me produjo mucha tristeza el cierre de CNN+. Se perdió una televisión en la que se hacían emisiones serias y de gran interés y fue duro para todos los que estaban implicados en ese proyecto. Cuatro ha podido seguir adelante y aunque con algunos cambios, los corresponsales también seguimos allí.

¿Qué le dirías a los lectores para convencerlos de que el trabajo de un corresponsal es importante?

Para un medio de comunicación tener un corresponsal significa tener una fuente de información propia en el país desde donde se quiere contar una noticia. El corresponsal siempre puede aportar algo extra, por su conocimiento del país que cubre, por su presencia sobre el terreno o su acceso a fuentes directas.

¿Cómo definirías París (visto con los ojos de una periodista argentina)?

París es una ciudad con muchas facetas. Es una ciudad monumento, el corazón de París ha cambiado poco si se la compara con Londres o Berlín. Es una ciudad que va a un ritmo más lento, aunque para muchos puede ser muy estresante y solo piensan en trabajar unos años aquí y luego irse a vivir a la provincia. Pero hasta el día en que uno está más enojado con París basta ir en el bus y levantar la cabeza cuando pasas por el Pont Neuf, ver el Sena, al fondo la Torre Eiffel, al otro lado, las torres de Notre Dame y pensar que tienes unas suerte enorme de vivir en una ciudad tan bella como esta.

Dinos tres sitios de París que no aparezcan en las guías turísticas ni en los programas de viaje

Los turistas no suelen llegar hasta el Canal Saint Martin y es uno de mis sitios preferidos de París. Pequeño canal que arranca a la altura de Republique y se pierde por los suburbios el norte de la ciudad. Los que vieron la película “Amelie Poulain” recordarán que la protagonista iba allí a tira piedritas. El parque de Bercy y, llegando hacia el final, los antiguos depósitos donde se guardaba el vino Saint Émilion y que desde hace unos años han sido recuperados y convertidos en un pequeño paseo peatonal y comercial donde es agradable tomar o comer algo. El barrio Ell Marais (La Marisma) es muy turístico pero poca gente llega hasta la Place des Vosges, una de las más hermosas de París, en mi opinión.