Egipto tiene un desafío: que fluya la liquidez

Si hay una importante batalla por librar en la economía de Egipto es, sin duda, la de la liquidez. El dinero ha de fluir de nuevo. Una cuestión de vital importancia para engrasar la recuperación de la actividad económica. Tras años de inestabilidad y de fuerte dependencia externa, el recién nombrado gobernador del Banco Central Egipcio, Tarek Amer, tendrá que lidiar con esta carga.

De acuerdo con el Banco Central Egipcio, las reservas de divisas se habrían incrementado en 80 millones de dólares en octubre. Significa que las reservas de divisas del país ascienden a 16. 415 millones de dólares. A primera vista podría parecer un dato más que optimista. Sin embargo, de acuerdo con el mismo organismo, el nivel actual de reservas de divisas apenas cubre las importaciones de materias primas básicas por unos tres meses. Lo cierto es que tras esta realidad se esconden fenómenos que podríamos calificar de temporales y que harían mermar esa buena perspectiva. Las divisas del país del Nilo han aumentado gracias a fenómenos como el turismo o las exportaciones y las importaciones. Sin embargo, la caída de uno de estos fenómenos pondría en entredicho esta tendencia.

Inyecciones en tiempos revueltos

No se puede obviar que el mercado de divisas egipcio ha estado recibiendo capital de terceros países durante la convulsa revolución. Sin ir más lejos, el año pasado el Banco Central Egipcio recibió 4.000 millones de dólares de Qatar. A esta cifra habría que sumar otros 3.000 millones que el emirato prometió en bonos del Tesoro por un interés del 3,5%. Pero Qatar no fue el único país que inyectó dinero en las arcas egipcias. Arabia Saudí y Turquía han abonado 1.000 millones de dólares cada una. Libia, por su parte, depositó 2.000 millones. Con estas inyecciones de dinero, el país del Nilo pudo hacer frente a la importación de productos básicos como el trigo o la energía (gas y petróleo).

Lo cierto es que las cifras hablan de un fuerte endeudamiento externo. Según el propio Banco Central, en el segundo trimestre de 2015 la deuda externa nacional aumentó hasta los 48.063 millones de dólares. En el primer trimestre del mismo año era de 39.853 millones.

Un desafío para Tarek Amer

Revertir la situación es la gran encomienda para el nuevo gobernador del Banco Central Egipcio, Tarek Amer. La principal línea de actuación pasa, entre otras medidas, por convertir las deudas contraídas con los importadores en dólares en deudas pendientes de amortización en moneda local. Su objetivo no es otro que evitar los riesgos con el tipo de cambio y aliviar la demanda de dólar tanto en el mercado oficial como en el paralelo. Esta deuda ascendería a 4.000 millones de dólares.

Devaluar el dólar frente a la libra egipcia ha sido una de las últimas medidas adoptadas por el Banco Central Egipcio. Un cambio de estrategia que supone la puesta en marcha de una fórmula con actuaciones totalmente opuestas a las llevadas a cabo hasta el momento. A lo largo de 2015, la libra egipcia fue devaluada en tres ocasiones. Este nuevo rumbo parece encaminado a fortalecer la moneda nacional frente al dólar. Sus consecuencias más inmediatas habrían de manifestarse en la partida de las exportaciones. Pero las medidas no paran ahí. El Banco Central Egipcio decidió cubrir el 25% de las líneas de crédito temporales concedidos por los bancos a sus clientes importadores en moneda extranjera. A cambio, los bancos tendrán que devolver esta liquidez al Banco Central Egipcio como un depósito con un tipo de interés vinculado al London Interbank Offered Rate (LIBOR).

Otra de las grandes bazas para incrementar la liquidez tiene como escenario el Canal de Suez, una fuente casi inagotable de divisas para el país africano. La ruta de navegación más rápida entre Europa y Asia aporta a Egipto cerca de 3.000 millones de dólares al año. La Autoridad del Canal de Suez prevé que para 2023, con la creación de un centro industrial y de logística internacional, los ingresos aumenten hasta los 13.000 millones de dólares frente a los 5.000 millones que reporta tras la ampliación del mismo en agosto de este mismo año.

Habrá que dar tiempo al tiempo y esperar que las nuevas medidas echen raíces. Esperar que al final de la temporada puedan recogerse los frutos deseados, con la madurez necesaria para seguir alimentado la economía egipcia.

En colaboración con Belén García Hidalgo

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