El gas, la llave de la independencia energética en Egipto

Egipto pisa el acelerador del gas para frenar su dependencia

Su descubrimiento viene a borrar casi de un plumazo uno de los mayores dolores de cabeza del país cuya población no deja de crecer obligando al gobierno a hacer frente a una demanda interna que parece insaciable. La energía es uno de los puntos débiles de Egipto. Apagones constantes y una productividad lastrada por el encarecimiento de este recurso son las grandes batallas con las que han de lidiar los egipcios. Familias y empresas lo padecen. Ahora bien, esta realidad podría tener los días contados.

Hace apenas un mes, la compañía italiana Eni hallaba un yacimiento de gas natural que podría ser el más grande del Mar Mediterráneo y, probablemente, del mundo. Cubre más de 100 kilómetros cuadrados y representa un potencial de 30.000 millones de pies cúbicos de gas natural. Según la propia compañía, Zhor -como se conoce al pozo- equivaldría a unos 5.500 millones de barriles de petróleo. Ubicado en la costa norte de Egipto, podría satisfacer la demanda del país africano durante décadas.

Según el informe “BP 2014 Statistical Review of World Energy”, el consumo de energía primaria en Egipto fue de 1,7 millones de barriles de petróleo por día en 2013. El gas y el petróleo son los combustibles primarios más utilizados en el país. Representan el 94% del consumo total de energía. Mientras que el petróleo es el recurso más utilizado para el transporte, el gas es prioritario para el sector de la energía.

Consumo de energía primaria en Egipto

Consumo de energía primaria en Egipto

 

El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, y el consejero delegado de Eni, Claudio Descalzi, se reunieron el pasado 19 de octubre. En el encuentro, la compañía italiana presentó el plan de desarrollo para este yacimiento. Ambas partes confirmaron su compromiso para acelerar su puesta en marcha. No hay que obviar que el gobierno ha exigido a las empresas extranjeras que operan en el sector que los nuevos descubrimientos gasísticos sean destinados al mercado interno.

Un pasado muy presente

La dependencia energética no es, por el momento, una cuestión del pasado más remoto de Egipto. Su crítica situación económica tras las revueltas y la agitación política castigaron a un sector que apenas ha sufrido modificaciones en las últimas décadas. El sistema energético egipcio aún está pendiente de un proceso de liberación. Es un holding de propiedad estatal -Egyptian Electricity Holding Company- el encargado de gestionar y mantener la red eléctrica nacional.

En el sector gasístico es EGAS – Egyptian Natural Gas Holding Company- el encargado de supervisar el desarrollo, producción y comercialización de gas natural. Suya es también la competencia de organizar las rondas internacionales de licitación de exploración y, por tanto, también se ocupa de la concesión de licencias.

Egipto ha pagado a los operadores extranjeros por el gas natural producido en su territorio 2,65 dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU). Un precio bajo cuya principal consecuencia ha sido la paralización de proyectos por su escasa viabilidad económica. Ante la necesidad de atraer inversión y teniendo en cuenta los últimos descubrimientos en el Mar Mediterráneo, EGAS ha pasado a firmar acuerdos en los que se comprometía a pagar a los operadores extranjeros un precio más alto por el gas natural -desde 3,95 a 5,88 dólares por millón de BTU-.

¿Qué pasa con Israel?

Si bien es cierto que los países del Golfo han contribuido a aliviar la escasez de recursos energéticos de Egipto, no menos evidente resultan las importacione egipcias de gas israelí. Dos serían los proyectos que podrían pasar a la sombra tras el hallazgo gasístico llamado a cambiar el escenario energético del país africano: Tamar y Leviatán.

Fue en 2009 cuando se descubrió el yacimiento de gas de Tamar, a 80 kilómetro de la costa de Haifa. Contenía 275.000 millones de metros cúbicos de gas natural. Tan solo un año más tarde aparecería en escena Leviatán, un yacimiento de gas al oeste de Tamar y más grande que éste. Ambos hallazgos permitían a Israel satisfacer la demanda interna y, al mismo tiempo, convertirse en una potencia exportadora.

Israel puso su mirada en Egipto. El país del Nilo sería uno de esos destinos.Sin embargo, la entrada en escena de Zhor pone en entredicho el volumen de exportaciones. Un Egipto capaz de autoabastecerse mermaría las importaciones de gas y, por tanto, dejaría de ser el cliente ideal de Israel. Ante esta nueva realidad, los mercados no tardaron en responder. Las principales empresas de energía sufrieron pérdidas de más de 4,5 millones de shekels -1,1 millones de dólares- después de la noticia del hallazgo de Zohr.

No obstante, desde El Cairo hacen una llamada a la calma. En una entrevista a Reuters, el Ministro de Petróleo, Sherif Ismail, asegura que “no se detendrá ninguna negociación entre empresas privadas en Egipto y en el Mediterráneo oriental, y con ello quiero decir Israel y Chipre”. Al mismo tiempo, insiste en que “la prioridad es para el mercado interno”. La compañía italiana, Eni, tendrá una participación del 35% de las reservas de Zohr; el resto será administrado por el Estado.

En colaboración con Belén García Hidalgo

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